jueves, 30 de abril de 2015

Este es el inicio o quizá solo la emoción de un inicio de aquello que llamaré mi producción...



Inicio la primera entrada de mi primer blog ( realmente es el segundo  pero sé que este sera mejor  ) con las últimas palabras de José Mauro de Vasconcelos en su maravillosa novela Mi planta de naranja lima . Sé que no conozco lo suficiente de su biografía como para poder explayarme e incitar a que leas su producción  ; sin embargo , se que aquello no es limitación  pues con tan solo una novela , su novela , esa novela pudo penetrar en lo mas hondo de mis  sentimientos ,hace ya mas de diez años .
Sé también  que muchos la califican únicamente como parte de la literatura infantil o escolar ; pero es más que ello, para mí casi literariamente es  un manual de guía para un adulto ,  porque como lo dice el mismo autor en ESTA CONFESIÓN  FINAL   todos nosotros  jóvenes o adultos debemos ser ahora un PORTUGA , aquel que mire a un niño o joven y se de cuenta que podemos ser mas que un extraño , profesor , vecino o conocido , podemos ser la persona en quien este pueda confiar y en lo posible sentirse protegido .Pues ese PRÍNCIPE IDIOTA , abajo mencionado hizo una pregunta que nosotros nos la deberíamos hacer cada vez que hablemos con una personita que nos considere mayor o adulto , pues  ¡ NO SE LE DEBEN DECIR COSAS A LAS CRIATURITAS ANTES DE TIEMPO , ESTAS COSAS PUEDEN QUEDAR EN SU MENTE DURANTE TODA SU VIDA !

LA CONFESIÓN FINAL

 Los años pasaron, mi querido Manuel Valadares. Hoy tengo cuarenta y ocho años y, a veces, en mi nostalgia, siento la impresión de que continúo siendo una criatura. Que en cualquier momento vas a aparecer trayéndome fotos de artistas de cine o más bolitas. Tú fuiste quien me enseñó la ternura de la vida, mi Portuga querido. Hoy soy yo el que tiene que distribuir las bolitas y las figuritas, porque la vida sin ternura no vale gran cosa. A veces soy feliz en mi ternura, a veces me engaño, lo que es más común.
 En aquel tiempo... En el tiempo de nuestro tiempo, no sabía que muchos años antes un Príncipe Idiota, arrodillado frente a un altar, preguntaba a los iconos, con los ojos llenos de lágrimas: ¿POR QUE LES CUENTAN COSAS A LAS CRIATURITAS?" Y la verdad es, mi querido Portuga, que a mí me contaron las cosas demasiado pronto. ¡Adiós! Ubatuba, 1967 




1 comentario: